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Día del Cuidador de Personas Mayores: un rol esencial para la calidad de vida

Día del Cuidador de Personas Mayores: un rol esencial para la calidad de vida

El cuidado de una persona mayor implica mucho más que brindar compañía. Requiere conocimientos específicos sobre higiene, movilización, prevención de lesiones y atención permanente para garantizar el bienestar y la seguridad de quien recibe la asistencia.

Cada 2 de marzo se conmemora el Día del Cuidador de Personas Mayores, una fecha que busca reconocer la tarea de quienes acompañan y asisten a adultos mayores que atraviesan procesos de convalecencia, ya sea por el desgaste propio de la edad, una enfermedad o una recuperación postoperatoria.

La importancia de capacitarse

El director general de Adultos Mayores, Jorge O’Brien, destacó la relevancia de esta labor y señaló que es fundamental que los familiares conozcan aspectos básicos del cuidado diario.

Entre las tareas esenciales se encuentran las maniobras de higiene del paciente, la rotación periódica para evitar la aparición de escaras, la movilización desde la cama hacia una silla de ruedas y la asistencia en los traslados al baño u otros espacios del hogar.

Con el objetivo de brindar herramientas prácticas a las familias, se desarrollan talleres gratuitos denominados “Cuidando al Cuidador”, donde se enseñan técnicas vinculadas tanto al cuidado de la persona mayor como al autocuidado de quien asume esa responsabilidad.

“Es fundamental que el cuidador también cuide de sí mismo”, remarcó O’Brien, quien además recomendó mantener ambientes bien iluminados, ventilados y libres de obstáculos que puedan provocar accidentes.

Técnicas que pueden marcar la diferencia

Los especialistas destacan la necesidad de conocer procedimientos adecuados para realizar movimientos corporales y actuar frente a situaciones de emergencia, como las caídas.

Saber cómo prevenir estos episodios y cómo ayudar a una persona a incorporarse sin ocasionarle lesiones resulta clave para evitar complicaciones tanto para el adulto mayor como para el cuidador.

Antes de iniciar las tareas de asistencia, es indispensable contar con un diagnóstico médico por escrito y con las indicaciones precisas del tratamiento a seguir. Según explicó O’Brien, ese documento funciona como una “hoja de ruta” que permite al cuidador saber exactamente qué hacer en cada etapa del proceso.

También es importante mantener una comunicación periódica con el médico tratante para informar cualquier cambio en el estado de salud de la persona asistida, ya que variaciones en el peso corporal u otras condiciones pueden requerir ajustes en la medicación.

Talleres y acompañamiento para las familias

Desde la Secretaría de las Personas Mayores, en conjunto con la Fundación Sur, se ofrecen capacitaciones gratuitas dictadas por profesionales de distintas disciplinas de la salud.

En estos encuentros se enseñan técnicas de movilización seguras y posturas correctas para evitar lesiones físicas. Los especialistas advierten que, en muchos casos, son mujeres quienes asumen el rol de cuidadoras y deben asistir a personas con mayor contextura física, por lo que una mala técnica puede provocar daños tanto en quien cuida como en quien recibe la asistencia.

Además, se pone a disposición de la comunidad un listado de cuidadores domiciliarios capacitados para brindar apoyo profesional cuando la situación lo requiere.

El riesgo del síndrome de Burnout

Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es el desgaste emocional y físico que sufren quienes dedican gran parte de su tiempo al cuidado de un familiar.

Según O’Brien, una sola persona difícilmente puede sostener esta responsabilidad durante períodos prolongados sin sufrir consecuencias. El agotamiento constante puede derivar en el denominado síndrome de Burnout, un estado de agotamiento físico, mental y emocional que afecta seriamente la calidad de vida del cuidador.

Con frecuencia, quienes cumplen esta función reducen su vida social, pierden contacto con actividades recreativas y experimentan tensiones familiares, especialmente cuando sienten que no reciben colaboración o reconocimiento por parte de otros integrantes de la familia.

Por ello, los especialistas recomiendan organizar relevos, distribuir responsabilidades y buscar apoyo profesional cuando sea necesario.

Espacios para una vejez activa

Más allá de los cuidados domiciliarios, las personas mayores que conservan cierto grado de autonomía cuentan con múltiples espacios de participación y desarrollo personal.

Centros de jubilados, clubes de abuelos, universidades para adultos mayores y talleres de memoria, informática, manejo de emociones, uso de celulares y seguridad son algunas de las alternativas disponibles para promover una vida activa, saludable e integrada a la comunidad.

En el Día del Cuidador de Personas Mayores, el reconocimiento alcanza a quienes dedican tiempo, esfuerzo y compromiso a mejorar la calidad de vida de los adultos mayores, una tarea indispensable que merece visibilidad, apoyo y acompañamiento permanente.

Fuente: Adaptado de una publicación de Nuevo Diario de Salta titulada «2 de marzo, el día del Cuidador de personas mayores: un rol esencial», publicada el 3 de marzo de 2026.

Para consultar la nota original: Nuevo Diario de Salta Ciudad de Salta, Argentina

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